La Paiva, la joven rusa que se convirtió en la última cortesana

La Paiva, la joven rusa que se convirtió en la última cortesana

Esther Lachmann, más conocida como La Paiva, es una de esas figuras fascinantes que parecen sacadas de una novela. Nacida el 7 de mayo de 1819 en Moscú, su infancia fue todo menos dorada, pero su llegada a París en la década de 1840 marcó el inicio de una vida llena de glamur y seducción. Con astucia y encanto, se introdujo en el mundo de la prostitución, adoptando el seudónimo de Thérèse, y rápidamente se transformó en la cortesana más célebre del siglo XIX.

Pero La Paiva no era solo una mujer entretenida a los pies de ricos y poderosos, su ambición la llevó a convertirse en una millonaria que no se vendía barata. En 1852, su encuentro con un joven conde adinerado cambiaría su vida para siempre, desatando una serie de eventos que la consolidarían como no solo una amante, sino como un verdadero ícono de su tiempo. Su historia es un fascinante recordatorio de cómo el glamour y la tragedia pueden entrelazarse de maneras sorprendentes.

La Fascinante Historia de La Paiva

Esther Lachmann, conocida en el mundo como La Paiva, nació en Moscú y fue hija de Anna Amalie Klein y Martin Lachmann, judíos con raíces en Polonia que se ganaban la vida como sastres.

“La Paiva, una mujer que desafió su tiempo y reinó en la sociedad parisina.”

Un Matrimonio Temprano

Con tan solo 17 años, el 11 de agosto de 1836, Lachmann contrajo matrimonio con Antoine François Hyacinthe Villoing, también sastre. Esta unión produjo un hijo, Antoine, que viviría entre 1837 y 1862.

Un Camino de Independencia

Apenas después de dar a luz, Lachmann decidió abandonar a Villoing. Su búsqueda de una vida más plena la llevó a través de varias ciudades europeas: Berlín, Viena y Estambul. Finalmente, encontró su hogar en París, en las cercanías de la Iglesia Saint-Paul-Saint-Louis, donde decidió asumir el nombre de Teresa.

  • Nacimiento en Moscú de Esther Lachmann.
  • Matrimonio a los 17 años con Antoine François Hyacinthe Villoing.
  • Un hijo, Antoine, nacido en 1837.
  • Abandono de su esposo poco después del parto.
  • Viajes por Berlín, Viena y Estambul antes de asentarse en París.
  • Asunción del nombre Teresa en su nueva vida parisina.

La Pasión Oculta entre Notas Musicales

En torno a 1840, una intrigante relación surge entre una mujer y Henri Herz (1803-1888), un célebre y acaudalado fabricante de pianos, reconocido también por su talento como músico y compositor. Su encuentro tuvo lugar en un balneario de Alemania, donde ambos forjaron un vínculo que, aunque bien recibido en círculos artísticos, fue rechazado en la aristocracia. Las figuras destacadas de la época, como Richard Wagner, Hans von Bülow, Théophile Gautier y Emile de Girardin, mantenían una estrecha amistad con la pareja.

A pesar de que Herz solía presentar a Lachmann como su esposa y la llamaban comúnmente "Madame Herz", esta relación nunca fue oficial, ya que Lachmann aún estaba casada. De su unión nació una hija, Henriette (hacia 1847-1859), quien fue criada por los progenitores de Herz.

Un Estilo de Vida Desenfrenado

La forma de vida opulenta y desenfrenada de Lachmann afectó las finanzas de Herz, llevando al pianista a buscar nuevos horizontes en Estados Unidos en 1848. Su propósito era explorar oportunidades tanto para la venta de pianos como para ofrecer conciertos. Sin embargo, mientras Herz se encontraba en el extranjero, los gastos de Lachmann continuaron acumulándose, lo que llevó a que la familia Herz la expulsara de su hogar de manera drástica.

La Indigencia y la Salida Propuesta

Repudiada y enfrentando la indigencia, Lachmann encontró apoyo en su amiga, la cortesana Esther Guimond. Esta le ofreció una solución que podría cambiar su suerte. Juntas visitaron a una modista llamada Camille, donde discutieron la estrategia dentro del mundo de las cortesanas. Guimond le reveló que había un lugar en Inglaterra, frecuentado por nobles en busca de grandes bellezas, donde se podrían obtener tarifas anuales que oscilarían entre 40.000 y 50.000 £. Así, Lachmann vislumbró una posible salida de su infortunio.

Las Conquistas Británicas de Lachmann

Con un atrevido vestuario prestado de su amiga, Lachmann se aventuró hacia el vibrante mundo del teatro en Covent Garden, Londres, en busca de un futuro prometedor. Así comenzaron sus singulares conquistas en Inglaterra.

Su primer amorío en tierras británicas fue con Edward Stanley, el segundo barón Stanley de Alderley, quien se convirtió en su amante por un período de tiempo que capturó la atención de muchos.

"La vida de Lachmann en Londres fue un torbellino de relaciones y conquistas que sorprendió a muchos."

Una Vida de Relaciones Notables

Después de su desgarrador romance con Lord Stanley, Lachmann no se detuvo y continuó forjando ”amistades remuneradas” con un círculo exclusivo que incluía aristócratas, nobles, políticos y empresarios.

La Exigente Cita con Adolphe Gaiffe

Una de sus hazañas más memorables fue su relación con el banquero Adolphe Gaiffe. En un giro inesperado, Lachmann le exigió que le entregara veinte billetes de mil francos, amenazando con que debía quemar uno por cada minuto de su tiempo físico juntos. Sin embargo, Gaiffe, astuto como era, optó por recurrir a billetes falsos.

  • Relación inicial con Edward Stanley, segundo barón de Alderley.
  • Conquistas posteriores con nobles y empresarios influyentes.
  • Singular acuerdo con Adolphe Gaiffe sobre los billetes.

La visión de los billetes en llamas fue tanto desconcertante que, en definitiva, el banquero no pudo cumplir el acuerdo durante su encuentro programado.

Descubre la fascinante historia de Araújo de Paiva

A fines de la década de 1840, el balneario de Baden se convirtió en el escenario de un encuentro entre Lachmann y un intrigante personaje: Albino Francisco de Araújo de Paiva (1824-1873). Este hombre, que era heredero de dos relevantes fortunas de Macao, tenía una conexión con el comercio del opio que lo rodeaba de un aura de misterio.

“Yo, por otro lado, he adquirido tu nombre, y podemos llorar porque hemos actuado honestamente y sin disfraz.”

A pesar de que algunas personas se referían a él como marqués o vizconde, es importante aclarar que Araújo no pertenecía a la aristocracia y carecía de título nobiliario. Se sospecha que este "título" podría haber surgido de rumores que él mismo propagó, afirmando una supuesta relación con el vizconde de Paiva, embajador de Portugal en París durante la década de 1850, algo que resultó ser completamente falso.

Dos años después de la muerte de su primer esposo, Lachmann tomó una decisión audaz: casarse con su adinerado pretendiente portugués. Esta unión se formalizó el 5 de junio de 1851, en una iglesia de Passy, donde el célebre escritor Théophile Gautier se contó entre los testigos. Sin embargo, lo que parecía ser un cuento de hadas se tornó en un drama al día siguiente de la boda. Según las memorias del conde Horace de Viel-Castel, la recién nombrada Madame de Paiva sorprendió a su esposo con una carta que sellaba el destino de su matrimonio.

En la misiva, se reflejaba la complejidad de su situación: “y he ganado la posición que aspiraba, pero en cuanto a ti, Monsieur de Paiva, tienes que cargar con una esposa de la peor reputación...”. Al final, Lachmann dejó a Araújo con 40,000 libras y todos los muebles de su hogar en la rue Rossini. Araújo, por su parte, se retiró a Portugal, y a partir de ese momento, la historia la recordó como “La Paiva”, a finales de 1851.

La Ascensión de La Paiva a Través de un Matrimonio Estratégico

En el año 1852, el destino de La Paiva dio un giro inesperado cuando se topó con Guido Henckel von Donnersmarck, un joven industrial prusiano de tan solo 22 años y prominente magnate de la minería. Su encuentro se produjo en una fiesta organizada por el consulado prusiano en París.

  • La Paiva, según el relato del conde Viel-Castel, no escatimó esfuerzos en acercarse a él.
  • Se cuentan historias de cómo ella lo buscó por toda Europa, orquestando encuentros fortuitos en diversas ciudades y eventos sociales.

El encanto que La Paiva ejerció sobre el joven Reichsgraf hizo que, en su posterior encuentro en Berlín, él le propusiera ser su amante. Pronto, su oferta se transformó: si aceptaba ser su esposa, estaría dispuesta a compartir su inmensa fortuna.

Se dice que, tras alcanzar su objetivo, La Paiva exclamó con satisfacción por su “caza” exitosa. El 16 de agosto de 1871, logró anular su matrimonio con Araújo de Paiva, y poco tiempo después, el 28 de octubre, Thérèse Lachmann —nombre bajo el que se registró— se unió en matrimonio con Guido Georg Friedrich Erdmann Heinrich Adalbert, más conocido como el Conde Henckel von Donnersmarck, en una ceremonia celebrada en la Iglesia Luterana de París.

El conde sorprendió a su novia con un espléndido collar de diamantes de triple hebra, una exquisiteza que había pertenecido a la emperatriz de Francia depuesta, Eugenia de Montijo. Por otra parte, el exmarido de La Paiva, abrumado por deudas de juego y en la ruina, decidió poner fin a su vida un año después del matrimonio.

La mecenas de la arquitectura

Henckel von Donnersmarck, además de adquirir el Château de Pontchartrain en las cercanías de París, brindó a La Paiva una generosa anualidad de 80,000 libras. Su influencia se extendió aún más al financiar la construcción de una de las residencias más impresionantes de la ciudad, el Hôtel de la Païva, situado en 25 avenue des Champs-Élysées.

“Diez millones? ¿Crees que podría darte melocotones y uvas maduras en enero por ese dinero?”

Los terrenos del Hôtel fueron comprados el 11 de julio de 1855, y la pareja confió el diseño de la mansión al arquitecto Pierre Manguin. Las obras finalizaron en 1866 bajo la supervisión del arquitecto Henri Lefeul. Entre los destacados artesanos involucrados en la ornamentación se encontraba un joven Auguste Rodin, quien colaboraba con el escultor Albert Carrier-Belleuse.

Entre las numerosas características notables de la mansión, sobresale una escalera central de mármol amarillo argelino, que armonizaba con los diamantes amarillos de Donnersmarck. Además, un lujoso baño de la misma piedra nordafricana y una bañera de plata contaban con tres grifos: uno para agua, otro para leche y un último para champán, simbolizando el derroche de la época.

La Paiva se consagró como una anfitriona célebre en su tiempo, organizando recepciones, tés, cenas y coloquios que atraían a distinguidos escritores, entre ellos Gustave Flaubert, Émile Zola, Paul de Saint-Victor, Arsène Houssaye y el pintor Eugène Delacroix. Los eventos eran tan extravagantes que los asistentes a menudo especulaban sobre el coste de los mismos, con uno de ellos sugiriendo que podrían ascender a 10 millones de francos anuales.

En paralelo a su opulenta vida en París, la pareja también buscó el descanso en la naturaleza, encargando, durante la década de 1870, una casa de campo llamada Schloss Neudeck. El reconocido arquitecto Hector Lefeul, quien completó el Hôtel de Païva, fue nuevamente el encargado de este proyecto. La mansión fue finalmente demolida en 1961, cerrando así un capítulo de grandeza arquitectónica.

La Transformación de La Paiva

En el transcurso de la mitad del siglo XIX, el paso del tiempo había comenzado a dejar huella en los atributos físicos de La Paiva. El conde Viel-Castel, en 1857, observó sin contemplaciones que “tiene al menos cuarenta años y se presenta pintada y empolvada como un antiguo malabarista.”

Unos años más tarde, los hermanos Goncourt, quienes eran minuciosos cronistas del Segundo Imperio, ofrecieron un retrato más detallado de La Paiva, quien se aproximaba a los 50 años. Describieron su piel pálida y sus brazos esculpidos, además de unos hombros expuestos hasta las caderas. Al ajustar los tirantes de su vestido, dejaba entrever un pelo rojizo en sus axilas. Los Goncourt comentaron que su boca se asemejaba a una línea recta, cortando una cara completamente blanca gracias al uso de polvo de arroz.

No obstante, aunque su rostro parecía el de una cortesana que podría seguir atrayendo miradas durante un siglo más, la realidad era que, bajo la luz, las arrugas se volvían oscuras sobre su piel extremadamente clara. Cada lado de su boca mostraba un pliegue en forma de herradura, susurrando a los observadores que, de vez en cuando, se vislumbraba el inquietante semblante de un cadáver maquillado.

El misterio de La Paiva

En la fascinante leyenda popular, se narra cómo el esposo de La Paiva, un conde de intrigante historia, decidió preservar su cuerpo utilizando un fluido de embalsamamiento, guardándolo en el ático de su hogar.

Sin embargo, este secreto tenebroso no perduró en la oscuridad para siempre. Fue la segunda esposa del conde, Katharina Slepzóv, quien en 1887 realizó un sorprendente descubrimiento al encontrar el cuerpo de La Paiva.

Los secretos de un amor eterno

Este relato no solo destaca la singular devoción del conde, sino que también abre la puerta a una serie de interrogantes respecto a lo que realmente representa la muerte y cómo algunos buscan mantener a sus seres queridos cerca, incluso más allá del final.

Detalles importantes

  • Esposa original: La Paiva
  • Práctica inusual: Embalsamamiento del cuerpo
  • Descubrimiento: Realizado por Katharina Slepzóv
  • Año del descubrimiento: 1887

FAQ - Preguntas Frecuentes

¿Quién fue La Paiva?

La Paiva, cuyo nombre real era Esther Lachmann, fue una famosa cortesana del siglo XIX, nacida en Moscú en 1819.

¿Cómo llegó La Paiva a París?

Llegó a París en la década de 1840, donde se introdujo en el mundo de la prostitución con el seudónimo de Thérèse.

¿Cuáles fueron sus orígenes?

Era de origen ruso y polaco, proveniente de un hogar modesto en Moscú.

¿Qué la hizo famosa?

Su belleza y habilidades para seducir la convirtieron en la cortesana más reconocida de Francia en su época.

¿Cómo cambió su vida el conde que conoció?

En 1852, conoció a un joven y rico conde que influyó decisivamente en su ascenso social y económico.

¿Cuál era su filosofía sobre su trabajo?

La Paiva nunca se vendió barata, su interés principal era acumular riqueza y poder.

¿Qué legado dejó La Paiva?

Es considerada la última gran cortesana, simbolizando una era de glamour y complejidad en la vida social del siglo XIX.

¿Qué relación tuvo con el arte?

Además de ser coleccionista, La Paiva era conocida por su influencia en el mundo del arte y la cultura de su tiempo.

¿Cuándo y dónde nació La Paiva?

Nació el 7 de mayo de 1819 en Moscú, Rusia.

¿Cómo fue su vida antes de convertirse en cortesana?

Vivió en la miseria, lo que la impulsó a buscar mejores condiciones de vida en Francia.

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